martes, 27 de octubre de 2015

Evaluación

Hay muchas formas de leer. Podemos devorar hasta el final un libro que nos apasiona, pero también disfrutar de la lectura de fragmentos, saltarnos páginas para averiguar el final, empezar por la mitad, releer un capítulo porque nos gustó mucho o porque no lo entendimos, dejar un libro por la mitad y, tal vez, retomarlo en otra ocasión.

También podemos buscar en el índice de una antología de cuentos qué título nos atrae más y comenzar la lectura por ese texto, o explorar en qué apartado puede estar la información que necesitamos.

Otra veces, leemos como escritores, es decir, no sólo para conocer el texto, sino también para descubrir qué recursos utilizó el autor, cómo logró construir determinado clima, cierto personaje o un argumento para fundamentar una opinión. Elegimos qué y cómo leer, y nos sentimos libres para hacerlo.

Por otra parte, nuestra forma de leer cambia según el objetivo que tengamos. No hacemos el mismo tipo de lectura, por ejemplo, cuando nos toca exponer el contenido de un texto ante un grupo de pares, cuando leemos para estudiar y cuando buscamos un artículo del diario. En los dos primeros casos, probablemente leamos el texto más de una vez, lo subrayamos, confeccionaremos fichas. En el último caso, seguramente haremos un barrido, una pasada rápida por la página hasta encontrar la noticia.

Estas diferentes formas de leer se corresponden con distintas actividades o posturas que adoptamos los lectores frente a los textos. Por ejemplo, cuando consultamos las instrucciones de un juego, nuestra atención esta centrada en la acción que vamos a realizar a partir de esa lectura, es importante lo que se extrae y retiene al leer, en cambio, si leemos un cuento o un poema, nuestras expectativas están centradas en los sentimientos, emociones, ideas, vivencias que experimentamos en el transcurso de la lectura.

Estas dos actitudes del lector pueden fluctuar en el transcurso de la lectura de un mismo texto. Por ejemplo, al leer un cuento podemos variar de atender a vivencias y emociones, a reconocer y apreciar estrategias empleadas por el escritor.

Estos encuentros de lectura silenciosa, intentaron crear un espacio diferente, donde el sentir, emocionarse, vivenciar... estaba permitido.

Ahora te invitamos a reflexionar sobre tu trayecto a lo largo de los dos años y completar el formulario.
Muchas gracias.

Formulario

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